Federalismo obstruido, autonomía desnortada
Francisco Caamaño La incomprensión política de la cultura federal hizo que la demanda de descentralización política inherente a la España democrática, primero en 1931 y después en 1978, se canalizase a través de una vía propia y particular. Un camino original (el Estado de las autonomías) mediante el que se pretendía alcanzar un resultado semejante al de otros Estados políticamente descentralizados sin tener que acudir a las piezas estructurales del desconocido y repudiado pensamiento federal, sobre todo, tras la desastrosa experiencia de la Primera República. La clave de tan singular modelo consistió en invertir el fundamento teórico del federalismo. En vez de pensar el proceso de descentralización política de “abajo a arriba”, como en el federalismo clásico, es decir, desde la pluralidad a la unidad, se perseguía transitar ese mismo…




